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Este hermosísimo lugar te espera con los brazos abiertos para maravillarte con sus bellezas naturales, joyas coloniales y tesoros arqueológicos.
Para disfrutar de lo primero, sólo tienes que pasear por los alRededores, admirando su ambiciosa vegetación; las joyas coloniales saltan a la vista: la Iglesia de San Diego, la Parroquia del Sagrado Corazón, el Parque Central, la Plaza de Don Erasmo Quinto y el Templo y Convento de San Pedro.
En cuanto a los tesoros arqueológicos, debes ir, en primer lugar, al cerro de san Martín, un lugar mágico que aún veneran los ancianos y chamanes de la región. Y después puedes apreciar las magníficas piezas arqueológicas de la cultura olmeca que se exhiben en el Museo Tuxtleco.
Si, además, buscas diversión, entonces ve del 16 al 24 de julio, cuando se efectúan las festividades en honor del santo patrono, Santiago Apóstol. Cuenta con divertidos eventos como el "torneo de cintas", una emocionante competencia ecuestre que consiste en que los jinetes, para ganar, deben ensartar una cinta en un carrete, y su premio será bailar con la reina de la feria.
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